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el Blog Comunidad se propone ser un espacio de diálogo para promover el debate de actualidad educativa.

Condena a educadores por falsear datos de la información educativa*

Escrito por Educar2050 09-04-2015 en educación. Comentarios (0)

*Traducido por Manuel Alvarez Tronge


HAN SIDO CONDENADOS por extorsión, 11 educadores que fueron esposados ​​el 1 de abril pasado por su participación en un escándalo de trampas en las escuelas públicas de Atlanta (APS) que se remonta a 2001. De la investigación penal cuyo trámite final se inició en agosto 2014 participaron más de 50 escuelas y se realizaron cientos de entrevistas con alumnos, padres y personal. Una maestra fue absuelta

¿Cómo empezó todo? Puntuaciones sospechosamente altas en la Prueba de Competencia de Criterio de referencia (los exámenes estandarizados que miden el dominio en matemáticas, Inglés y otras habilidades), impulsaron primero una investigación de un periódico local, y luego del ex gobernador de Georgia, Sonny Perdue, que comenzó a hacer preguntas.

El mejor desempeño de los 50.000 alumnos que asistieron al APS fue realmente notable. En Parques Middle School, por ejemplo, la proporción de alumnos de 13-años de edad que "superó las expectativas" con respecto a su capacidad en matemática pasó de 1% a 46% en un solo año. La jefa de la APS en el período, Beverly Hall, fue nombrado Superintendente Nacional del Año por la Asociación Americana de Administradores Escolares en febrero de 2009.

La investigación del gobernador encontró en 2011, después de mirar de cerca y analizar las marcas de la borradura de los ejemplares de prueba, que más de la mitad de las escuelas primarias y secundarias de Atlanta contenían evidencias de modificaciones y tachaduras en distintas aulas -con un número medio de errores y correcciones que significaron tres desviaciones estándar por encima de la media estatal-. La sorpresa y la alarma se encendió ya que las tachaduras promedio que suelen verse suceden al azar sólo registran un caso de cada 370.Por esta situación al menos 180 maestros fueron acusados ​​de hacer trampa, de los cuales 82 confesaron su participación. Algunos dieron las respuestas, otros los cambiaban o permitían que los alumnos menos capaces se copiaran de los más inteligentes a escondidas. Un gran jurado acusó a 35 profesores en marzo 2013; 21 se declararon culpables y el resto fueron a juicio salvo un educador que falleció, y la Señora Beverly Hall. La presión que se aplica a los maestros para tener buenos puntajes nunca se conocerá. Demasiado enferma para subir al estrado, la señora Hall murió de cáncer de mama en marzo.Los argumentos presentados por los acusados ​​sugirieron que la señora Hall supervisó una cultura en la que el engaño no sólo se estimuló sino que a veces se les exigió a los docentes. Los riesgos de tales desviaciones fueron altos, pero también lo son los riesgos de permitir a los alumnos que tengan malos resultados. Bajo la ley “No Child Left Behind” (“Que ningún niño se quede retrasado”), las escuelas deben hacer "un progreso anual adecuado" en este tipo de pruebas bajo el riesgo, después de dos años de malos resultados, de que se estudie en otro lugar. Las escuelas que siguen sin mostrar avances podrían enfrentar el cierre y sus profesores podrían ser despedidos. La financiación y bonificaciones dependían de puntajes de los alumnos.Pero los alumnos que obtuvieron buenos resultados en las pruebas, no se beneficiaron. Lo que habría sido un motivo para recibir ayuda adicional, como consecuencia de sus bajas calificaciones no lo recibieron. Se supone que esto afectó su educación en los últimos años. La condena de 11 educadores no deshará este daño.
Fuente: The Economist, 1 de Abril de 2015

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Reconocer el valor del docente Una pieza clave para mejorar la educación

Escrito por Educar2050 11-12-2014 en educación. Comentarios (0)

Todos recordamos algún maestro o profesor que nos dejó un aporte especial en nuestra vida. Lo podemos recordar porque nos hizo reflexionar, porque nos gustaba la materia, porque nos transmitió un valor. Aunque también seguramente nos acordemos del profesor que nos aburrió, de aquel que mostraba su desorden, que daba la impresión que no dominaba la materia y que en nada nos entusiasmaba. Te invito a que reflexiones  cómo lo hubieras hecho vos. ¿Cómo hubieses dado esas clases? ¿Cómo harías para resolver la indisciplina de los alumnos  y motivarlos para que se interesen? ¿Es una tarea fácil? Quiero invitarte a que lo pensemos juntos.  Es aquí donde surge  la enorme dimensión que tiene un docente.

Hoy la educación argentina, lamentablemente, está lejos de ser una educación de alta calidad. Los estudios internacionales señalan  y coinciden en una conclusión: la relevancia del docente para cualquier mejora. Ahora, ¿Quiénes son los docentes? ¿Quiénes  se preparan para esta profesión? Es lógico afirmar que  “La calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes” (Mckinsey 2008: n°41)

Te propongo dos ejemplos para el análisis:

 María vive en la ciudad de Buenos Aires, en una zona acomodada y de poder adquisitivo alto.  Terminó secundaria en un colegio privado y bilingüe y ahora quiere estudiar magisterio. Su padre es abogado y su madre insiste en los beneficios que tiene seguir la carrera de abogacía en la Universidad y dedicarse a trabajar en el estudio familiar.   Pasados cuatro años la mamá de Maria habla con sus amigas y explica “Ella tenía todas las condiciones para ser abogada, pero bueno, si lo que le gusta es ser maestra, yo no se lo puedo impedir. Que vamos a hacer”

Laura vive otro rincón de la ciudad. Es un área difícil, con constantes problemas de inseguridad.  Pertenece a la mitad de estudiantes de su curso que terminaron secundaria y es de las pocas que decide seguir estudiando. Cuatro años más tarde se recibe de maestra con mucha ayuda de su madre que es empleada. Su padre trabaja en la construcción y cuenta a sus amigos “Mi hija Laura llegó a ser maestra. Ahora enseña en primaria y tiene 28 chicos a su cargo. Tiene mucha paciencia y en casa dedica mucho tiempo a planificar sus clases. Para mí es un orgullo.”

Estos ejemplos solo pretenden ilustrar y ser el punto de partida de una reflexión.

¿Cómo se puede construir un futuro socialmente interesante cuando parte de la clase dirigente de un país dice valorar la docencia pero no la quiere como carrera para sus hijos? ¿Cómo se puede construir una sociedad mejor cuando se proclaman cada vez más años de educación obligatoria, pero se ofrecen condiciones de trabajo difíciles para los actores encargados de llevarla adelante? (Gvitz, 2007: UDESA)

Los inconvenientes y los obstáculos de ser docente  son de diversa índole. Si queremos hacer un cambio educativo significativo debemos identificarlos. “Los salarios de los docentes de los primeros años de secundaria en Argentina están entre los 10 más bajos de los países participantes de PISA” (Informe Pistas para mejorar-Educar 2050) ¿El salario es bajo porque la carrera no tiene prestigio? ¿ O no tiene prestigio porque el salario es bajo?

Los análisis internacionales al respecto indican: “Los sistemas educativos con más alto desempeño atraen en forma constante gente más capacitada a la carrera docente, lo que lleva a su vez a mejores resultados académicos. Esto se logra por medio de un ingreso a la capacitación docente altamente selectivo, procesos efectivos de selección de los aspirantes más apropiados y buenos salarios iniciales (aunque no extraordinarios).Con estas premisas se eleva el estatus de la profesión, lo que facilita la atracción de candidatos aún mejores.” (Mckinsey 2008: n°41)

Pensemoslo. Cualquiera sean las medidas todas requieren de una reflexión previa: la comprensión del valor del docente.

Rosario Orive 


El nivel de los salarios docentes

Escrito por Educar2050 17-11-2014 en educación. Comentarios (0)

¿Cuál es tu opinión sobre los salarios docentes hoy en Argentina? Compartimos la nota editorial del Diario "La Nación" para invitarte al debate. Dejá tu comentario!

Partiendo de los resultados de la prueba de evaluación PISA 2012, Manuel Álvarez Trongé, líder del proyecto Educar 2050, y Alejandro Gaminian de la Facultad de Educación, Harvard, elaboraron un trabajo al que titularon "Pistas para mejorar". Debe recordarse que la citada prueba se administra cada tres años, que en ella participan alumnos de la escuela media de 65 países y que el puntaje alcanzado por nuestros estudiantes en la última ocasión los ubicó en el puesto 59o. El frustrante resultado motivó el interés de los dos autores nombrados con el fin de indagar qué factores han influido en el descenso de los rendimientos de los escolares argentinos. En ese sentido, la atención se concentró en los bajos salarios que perciben los profesores de nuestro país en comparación con la docencia de la escuela media, ya sea de los países desarrollados como de otros en vías de serlo. Al tema de los bajos salarios, se han sumado dos situaciones en que incurren profesores y alumnos: ausentismo e impuntualidad, comportamientos que gravitan más en el curso de un año escolar comparativamente corto y que se reduce más a causa de los paros en demanda de mejoras salariales, precisamente.

Esa cuestión se ha convertido en una constante que, sin dudas, afecta la actividad escolar y, como consecuencia, los aprendizajes. El análisis del problema por Axel Rivas, en Radiografía de la educación argentina, señala que entre los años 1975 y 1990 los sueldos docentes se convirtieron en una variable de ajuste para que creciera la inclusión educativa. Eso provocó una significativa depreciación en el nivel salarial en el lapso 1981-1999, que algunos han estimado hasta en un 50 por ciento. En la década de los 90, el aumento del financiamiento educativo lo absorbió la reforma implantada en 1993. Por consiguiente, el proceso de declinación salarial sólo empezó a cambiar en 1998, al sancionarse la ley Nº 25.053, que reconoció la deuda y creó un fondo nacional para modificar esa situación injusta. Posteriormente, en 2003, volvió a crecer la inversión en el área de la enseñanza y el salario, a partir de la ley 26.075 de financiamiento educativo que, entre otros objetivos, tuvo el de "mejorar las condiciones laborales y salariales de los docentes de todo el sistema educativo.".

Si bien sobre esas bases se recuperaron parcialmente los ingresos de maestros y profesores, no se llegó a compensar la depreciación de las décadas anteriores. Además, las diferencias salariales entre las distintas jurisdicciones escolares del país son muy amplias de manera que no se puede emitir un juicio de validez general, tanto en el orden interno como externo, si bien hay desniveles muy apreciables cuando se comparan los sueldos que perciben nuestros profesores con los de países más avanzados, como Francia, los Estados Unidos o Alemania, en que el nivel salarial triplica, por lo menos, lo que se gana aquí.

Si analizamos desde otra perspectiva fallas señaladas, como el ausentismo y la impuntualidad del profesor, se puede afirmar con certeza en muchos casos que expresan desmotivación para cumplir con el deber profesional. ¿Puede imputarse con razón esa conducta a los bajos salarios? La respuesta sería negativa. Lo que cabe suponer es que se han debilitado la vocación y la responsabilidad que exige el rol docente, condiciones indispensables para promover el mejor desempeño de los alumnos, atentos y sensibles al ejemplo que da el profesor. Sentirse mal pago no justifica desatender la tarea fundamental de enseñar y aprender, pues los que se perjudican son los alumnos, que nada tienen que ver con el salario injusto.

El prestigio que adquirió nuestra escuela y nuestra docencia estuvo ligado al espíritu de un tiempo en que el país crecía y merecía el respeto internacional. Hay necesidad de recuperar ese afán de acuerdo con los nuevos tiempos en que vivimos. Corresponde lógicamente que el nivel salarial se eleve y que el docente pueda superar el embate de la inflación y el costo de vida. También es indispensable que en el ejercicio de su actividad mantenga con firmeza los ideales de la educación. Es lo que esperamos, el país y todos sus ciudadanos.


EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA ESCUELA COMO PROMOTORA DE VALORES Y ACTITUDES PROSOCIALES

Escrito por Educar2050 14-05-2014 en educación. Comentarios (0)

En la presentación de Fundación Telefónica; “20 Claves Educativas para el 2020”, entre las respuestas a las preguntas que se formulan, respecto a cuáles deberán ser los cambios a aplicarse sobre la Educación, para adaptarse a las necesidades sociales, económicas y tecnológicas del siglo XXl, menciona la Educación Emocional, como una de las claves, resaltando que debe “ocupar un lugar privilegiado en los sistemas educativos”, así como también la importancia de “Extraer la Inteligencia Colectiva”.

  La planificación, gestión e implementación de un Proyecto Socio

educativo en el contexto de la Escuela, que tenga como objetivo potenciar los recursos humanos de la comunidad educativa a fin de favorecer y promover las habilidades socioemocionales se torna imprescindible pero es inviable sin  el compromiso de los docentes, siendo por lo tanto, la formación y capacitación de los mismos en dichas competencias, un desafío ineludible  a afrontar.

  Desde una óptica interdisciplinaria, se parte de la convicción que para el éxito de la implementación de un plan estratégico que tienda al desarrollo de la inteligencia emocional desde la promoción de los valores y actitudes prosociales que conlleva la inteligencia colectiva, es imprescindible la  participación y compromiso de todos los estamentos de la comunidad educativa, de todos los agentes formales y no formales (directivos, docentes, psicopedagogos y psicólogos, preceptores, alumnos, familias), y de la sociedad de la cual forma parte el subsistema educativo.

   Una Educación de Calidad, se logra teniendo en cuenta también que en la Escuela, un clima institucional cimentado en una comunicación de calidad reflejada en relaciones interpersonales positivas,  potencia la motivación y responsabilidad de los actores comprometidos en el proceso de enseñanza-aprendizaje, optimiza el trabajo en equipo, la inteligencia colectiva, y por ende, incide enormemente en  los resultados académicos y socioemocionales de los alumnos, que tarde o temprano, se trasladarán a la sociedad en la que conviven.

   De modo colectivo, además, se podría deducir que la frecuencia social de comportamientos prosociales produciría un efecto multiplicador, vía aprendizaje por modelos. Los docentes en su papel de modelos colectivos, se transforman en elementos positivos o negativos para la educación de sus alumnos, de acuerdo a sus comportamientos y actitudes prosociales o antisociales por contraposición, respectivamente. 

  Es una realidad que nuestro país tiene que pasar a la acción positiva en la construcción de un tejido social basado en la cultura de la empatía, de la responsabilidad y el compromiso, del servicio y de la equidad. Hallar vías operativas de comunicación de calidad para la negociación, siempre necesaria, evitando que la resolución de conflictos por intereses encontrados se vea obstaculizada e incluso empeorada por la problematización estructural de una comunicación deficiente o perturbadora.

   La exposición constante a nuevos desafíos a los que deben hacer frente los niños y jóvenes de hoy, exige la capacidad para lograr relaciones interpersonales exitosas que suponen habilidades emocionales que pueden adquirirse. La disposición anímica ante situaciones críticas, la flexibilidad para el cambio, el trabajo en equipo, así como el talento para comprender, persuadir y motivar a otras personas, puede desarrollarse a través de entrenamientos específicos. Que la inteligencia emocional es un componente significativo del desempeño humano no es una idea nueva. La ciencia actual considera que las emociones aportan energía, organizan y motivan el funcionamiento general del individuo y del entorno social. Cumplen una función vital en las relaciones interpersonales en las que la emisión y lectura constante de los estados emocionales informa y regula las interacciones entre los individuos. Aunque innatas en su origen, las habilidades intersubjetivas se aprenden a usar a lo largo del ciclo vital de las personas, no tienen límite a su desarrollo y pueden ser optimizadas en cualquier etapa de sus vidas. Se trata de convertir al alumno en protagonista del cambio, promover sus habilidades socioemocionales,  su creatividad y su capacidad crítica, lograr que se comprometan, que asuman responsabilidades, que sean emprendedores, que aprendan a ser ciudadanos con derechos y obligaciones, para que el significado de prójimo, no sea ùnicamente “otro” que tiene los mismos derechos que yo, sino “otro” que me es indispensable para formar mi propia identidad. La Escuela dotará así a sus alumnos de estrategias emocionales e intelectuales que le permitirán insertarse en el mundo universitario, laboral y en su vida personal con mayores posibiliades de èxito.

  Es urgente por lo tanto, implementar estrategias en la Escuela a fin de promover una reciprocidad positiva en las relaciones interpersonales y en la convivencia colectiva.